
Pues como ya les decía, esta cuestión de viajar también se remonta a ámbitos espirituales y emocionales. Son esas cosas que uno no puede evitar que pasen y luego cuando llegan quisieras poder hacerlo.
Contabilizamos cuánto tiempo transcurre entre un hecho y otro e intentamos hacer que, cuando un evento es satisfactorio, se prolongue lo más posible.Pero, y he de pedirte que en este momento leas esta palabra de una manera más acentuada y alargada, no todo quisiéramos que fuera más prolongado, hay cosas que quisiéramos terminar en un segundo.
Mi viaje iniciante, si no existe esta palabra en este momento no puedo pensar en una mejor para decir "que comienza", todo se me presenta de una forma que no pudiera pensar en cosas más ciertas o más inciertas.
Contabilizaré mi viaje que inicia y se los platicaré de esta forma, tengo 36hrs de estadía en la nueva ciudad de León (al menos es nueva para mi y me vale) y en total estoy acumulando 24hrs de viaje en camión. Y ¿por qué? estas cuentas a esta hora y este preciso momento, pues resulta que a casi dos días de mi nueva empresa me notificaron de una noticia triste, he de acentuarlo porque así es TRISTÍSIMA, mi abuelita a sus 88 años fue llamada a un lugar mejor para ella, y al que sólo soñamos llegar un día aunque siempre decimos que nos gustaría que no sucediera.
Doña María, o doña mary como nosotros siempre cariñosamente la conocimos, nos dejó en medio de muchos sentimientos encontrados, y de verdad me pregunto si no es que así queda todo el mundo tras una despedida, todos estos sentimientos de dicha, por haber tenido el placer de conocer a una señora con tanto empuje, con tanta alma de mujer fuerte, con tantas ganas de hacer de sus hijos siempre los mejores, dolor por la despedida y el saber que ahora nunca la veremos físicamente sino sólamente en nuestro corazón y nuestros recuerdos más vívidos, la impotencia ante la falta de poder hacer algo para que su estadía con nosotros no terminara.
De orígenes humildes hizo surgir con todo su empeño y trabajo a una maestra con el alma de un verdadero tutor, con el alma de una guía sin par; a una enfermera con el espíritu de ayuda, con el afán de siempre hacer que sin importar qué la gente en su enfermedad sienta que no está sólo y que su mano siempre será sostenida por una compañera; a una abogada entregada a su profesión y conocedora del derecho que todos tenemos a ser ayudados ante la injusticia y la infamia; y a un doctor que con los años ha sido meritorio de los más grandes reconocimoentos en su área, al cariño y admiración de sus congéneres y a las bendiciones de sus pacientes.
Por ella nuestras horas de viaje se acumulan en contra y suposición de las horas de estadía y por ella volverían a hacer lo mismo. Por ella lloramos las lágrimas que no hemos llorado en muchas despedidas previas y no porque no nos importen sino porque nunca será igualable el dolor de despedirse para siempre al dolor de sólo decir hasta luego. Por ella, hoy elevaremos una oración y un Gracias abuelita por siempre dar ese ejemplo de amor, de fuerza y de coraje.
Q.E.P.D. MARÍA DOLORES RAMÍREZ VIUDA DE GAYTÁN.
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